---
canonical_url: "https://tresdigital.com.ar/contenido/12246/dice-milei-que-decir-no-llegamos-a-fin-de-mes-es-una-pelotudez-del-tamano-de-una"
title: "Dice Milei que decir no llegamos a fin de mes es una \"pelotudez del tamaño de una casa\""
article_type: "Article"
description: "RELATOS y OPINIONES"
main_image: "https://tresdigital.com.ar/download/multimedia.normal.936bf823e3d80cc1.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp"
date_published: "2026-10-26T10:19:00-03:00"
date_modified: "2026-10-26T10:29:20-03:00"
author_name: "Diario Tres"
author_url: "https://tresdigital.com.ar/usuario/2/diario-tres"
author_bio: "Información y fotos de Santa Rosa y Valle de Calamuchita"
author_social_links:
  - "https://www.facebook.com/RevistaTR3S/?ref=settings"
category_name: "SANTA ROSA"
category_url: "https://tresdigital.com.ar/categoria/10/santa-rosa"
---

# Dice Milei que decir no llegamos a fin de mes es una "pelotudez del tamaño de una casa"

![FRA](/download/multimedia.normal.936bf823e3d80cc1.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

Hay frases que duran unos segundos, pero que dicen mucho más de quien las pronuncia que de las personas a las que pretenden cuestionar. Cuando el presidente Javier Milei calificó como una «pelotudez del tamaño de una casa» la afirmación de que millones de argentinos no llegan a fin de mes, no solamente discutió una encuesta: puso en duda una realidad cotidiana que atraviesa a una parte importante de la sociedad.

Durante su exposición en Neuquén, el mandatario preguntó cómo hacen quienes se quedan sin dinero el día 20 para vivir los diez días restantes «sin comer ni beber». La pregunta parece contundente, pero parte de una confusión fundamental: **quedarse sin dinero no significa necesariamente quedarse sin comida. Significa, muchas veces, tener que buscar desesperadamente la manera de seguir viviendo cuando el sueldo ya no alcanza.**

Y esa diferencia es precisamente lo que el Presidente parece no comprender, o al menos no quiso reconocer en aquella intervención.

## El dinero se termina, pero las cuentas siguen llegando

Una familia puede quedarse sin dinero antes del día 20 y continuar comiendo. Pero ¿cómo lo hace? Compra con tarjeta de crédito, pide prestado, recurre a familiares, compra fiado en el almacén, posterga el pago de la electricidad o del gas, refinancia una deuda o utiliza dinero que todavía no cobró.

También hay quienes dejan de comprar determinados alimentos, suspenden una consulta médica, postergan la compra de ropa o renuncian a una salida que antes podían permitirse. No necesariamente dejan de comer: empiezan a resignar cosas que también forman parte de una vida digna.

El problema no desaparece porque una persona consiga sobrevivir hasta el próximo sueldo. Muchas veces, simplemente se traslada al mes siguiente, cuando deberá pagar las compras financiadas, los intereses, las facturas atrasadas y los nuevos gastos cotidianos.

Por eso, la pregunta que debería hacerse un Presidente no es cómo hace la gente para pasar diez días sin comer. La pregunta es por qué tantas familias necesitan endeudarse para llegar al próximo cobro y cuánto tiempo pueden sostener esa situación.

## Los números que contradicen el discurso presidencial

La discusión no se limita a testimonios individuales ni a declaraciones de dirigentes opositores. El Monitor de Opinión Pública de septiembre de 2026, elaborado por la consultora Zentrix sobre una muestra de 1.438 personas, aporta cifras que merecen atención.

Según ese relevamiento, el **65,3% de los encuestados afirmó que sus ingresos se agotan, como máximo, el día 20 de cada mes**. Es decir, aproximadamente dos de cada tres personas consultadas dijeron que el dinero no les alcanza para cubrir los gastos de todo el mes.

El resultado es todavía más preocupante entre los sectores de menores ingresos: el 83,3% manifestó que sus recursos se terminan a más tardar el día 20. Entre los menores de 40 años, la proporción llegó al 72%.

El mismo estudio encontró que el 56,2% de los participantes tomó alguna deuda durante los seis meses anteriores. Entre quienes se endeudaron, el 55,1% destinó ese dinero a gastos básicos, como alimentos o salud, mientras que el 21,3% lo utilizó para pagar tarifas y servicios.

Son datos que ayudan a entender lo que ocurre detrás de la frase «no llego a fin de mes». No prueban que cada argentino atraviese exactamente la misma situación, porque se trata de una encuesta y no de un censo. Pero sí describen una dificultad extendida que merece ser investigada, discutida y atendida, en lugar de ser descartada mediante un insulto.

## La pobreza también tiene cifras oficiales

Hay otra dimensión del problema que no puede ignorarse: la pobreza y la indigencia.

De acuerdo con el informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), durante el segundo semestre de 2025 el 28,2% de las personas que vivían en los 31 aglomerados urbanos relevados se encontraba por debajo de la línea de pobreza. La indigencia alcanzó al 6,3%.

En términos sencillos, esto significa que millones de personas vivían en hogares cuyos ingresos no alcanzaban para cubrir la canasta básica total. En el caso de la indigencia, los recursos ni siquiera eran suficientes para cubrir la canasta básica alimentaria.

Es cierto que la pobreza registró una reducción respecto del pico de 52,9% alcanzado en el primer semestre de 2024, según la misma serie oficial. Ese dato también debe reconocerse. Pero una mejora estadística no significa que las dificultades hayan desaparecido, ni que todos los hogares hayan recuperado su capacidad de compra.

La discusión seria consiste en analizar ambas realidades: la evolución de los indicadores generales y las dificultades concretas que siguen atravesando las familias.

Además, la medición de pobreza y la encuesta sobre el momento del mes en que se agotan los ingresos no son equivalentes. Una mide la capacidad de los hogares para cubrir una canasta básica; la otra recoge la percepción de las personas sobre cuánto les duran sus recursos. Juntas permiten observar distintas dimensiones de la situación económica.

## Endeudarse para comer no es llegar a fin de mes

Hay un aspecto especialmente grave en los resultados de Zentrix: una parte importante de quienes toman deuda lo hace para cubrir necesidades básicas.

Cuando una familia necesita financiar alimentos, medicamentos o servicios esenciales, no necesariamente está consumiendo por encima de sus posibilidades. Puede estar intentando sostener su vida cotidiana con ingresos insuficientes.

El crédito puede resolver una urgencia, pero no crea ingresos permanentes. Si una persona utiliza la tarjeta para comprar comida hoy, tendrá que afrontar ese gasto más adelante, con intereses si corresponde. Si vuelve a recurrir al crédito el mes siguiente, el margen disponible se reduce todavía más.

Y si no tiene acceso al sistema financiero formal, sus alternativas pueden ser aún más difíciles.

Por eso, la pregunta que Milei planteó sobre qué sucede con la deuda en el mes siguiente tiene una respuesta que debería preocuparle: precisamente, esa deuda puede convertirse en una carga creciente para el hogar.

No alcanza con preguntar cómo hace una familia para seguir consumiendo. Hay que saber cuánto debe, qué gastos posterga, cuánto le queda después de pagar sus obligaciones y si puede afrontar una emergencia sin endeudarse nuevamente.

## Gobernar también significa escuchar lo que incomoda

Un Presidente tiene derecho a cuestionar una encuesta. Puede discutir su metodología, pedir explicaciones sobre la muestra, comparar los resultados con otros indicadores y señalar sus limitaciones. De hecho, eso es saludable en una democracia.

Pero desacreditar un dato porque contradice el relato oficial no lo refuta. Y descalificar a quienes lo difunden tampoco resuelve el problema que intentan describir.

En este caso, la discusión no debería convertirse en una competencia entre el Gobierno y sus críticos para ver quién pronuncia la frase más agresiva. Debería servir para comprender qué sucede con los ingresos, el consumo, las deudas y las condiciones de vida de los argentinos.

La economía no se mide solamente a través de las cuentas públicas, las reservas, la inflación o el equilibrio fiscal. También se refleja en la mesa familiar, en el changuito del supermercado, en la factura de electricidad, en los medicamentos que alguien no puede comprar y en la angustia de quien hace cuentas para que el sueldo alcance hasta el próximo cobro.

Una economía puede mostrar mejoras en determinados indicadores y, al mismo tiempo, mantener a numerosos hogares bajo una presión cotidiana muy fuerte. Reconocer esa complejidad no significa negar los avances: significa no confundirlos con una solución completa.

## El problema no es la frase, sino la realidad que intenta negar

Cuando una persona dice que no llega a fin de mes, no necesariamente está anunciando que dejará de comer durante diez días. Está diciendo que sus ingresos no alcanzan para sostener todos sus gastos. Puede estar hablando de una familia que compra comida con tarjeta, de un jubilado que posterga una consulta médica o de un trabajador que paga una factura después de su vencimiento porque debe elegir qué obligación atender primero.

No todas esas situaciones son iguales, pero todas merecen ser escuchadas y analizadas.

La expresión «no llegar a fin de mes» no es una ecuación matemática que obliga a una persona a dejar de consumir el día 20. Es una forma de describir el agotamiento de los recursos disponibles y la necesidad de recurrir a otras estrategias para cubrir los días restantes.

Por eso, la respuesta presidencial resulta equivocada: toma una expresión habitual para describir dificultades económicas, la interpreta de manera literal y utiliza esa interpretación para ridiculizar a quienes plantean el problema.

Y hay algo más importante: detrás de cada porcentaje hay personas. Hay trabajadores que cumplen sus jornadas, comerciantes que intentan sostener sus negocios, familias que hacen malabares con sus presupuestos y jóvenes que postergan proyectos porque sus ingresos no les permiten independizarse.

No todos viven la misma realidad ni todos los indicadores muestran un deterioro permanente. Pero tampoco se puede sostener seriamente que una dificultad no existe solo porque algunas personas consiguen sobrevivir recurriendo al crédito, a sus ahorros o a la ayuda de terceros.

La verdadera discusión debería ser cómo lograr que cada vez menos hogares necesiten esas soluciones para cubrir lo indispensable.

Porque un país no puede conformarse con que sus ciudadanos encuentren la manera de aguantar hasta el próximo sueldo. La meta debería ser que puedan vivir de sus ingresos, pagar sus cuentas, alimentarse bien, atender su salud y planificar su futuro sin que cada fin de mes se convierta en una carrera de obstáculos.

**Milei puede cuestionar una encuesta, discutir sus conclusiones y defender su programa económico. Lo que no debería hacer es confundir la supervivencia con el bienestar.**

Si una parte importante de los argentinos dice que el dinero no le alcanza, la obligación de un gobierno es escuchar, contrastar esa percepción con los datos y buscar respuestas. No burlarse de la pregunta ni descalificar a quienes la formulan.

Porque la gente no necesita que le expliquen cómo pasar diez días sin dinero. Necesita que el dinero le alcance para vivir.

Y esa, lejos de ser una «pelotudez del tamaño de una casa», es una de las preguntas más importantes que cualquier gobierno debería estar dispuesto a responder.

---

*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
