Lawrence Ferlinghetti (1919/2021): ¿el último poeta beat?

SANTA ROSA 05 de marzo de 2021 Por Diario Tres
GRAN ANGULAR
VALD

por Valdir Peycerévaldir cara

Si hubo alguien que mereció un reconocimiento en vida más allá de su producción literaria, ese fue Lawrence Ferlinghetti. Fallecido en San Francisco, California, el último  martes 22 de febrero a los 101 años de edad.  Poeta, articulista, editor y defensor de los derechos civiles, Ferlinguetti será reivindicado siempre por su obra maestra: la librería y editorial, “City Lights”.

“Ferlinghetti fue decisivo en la democratización de la literatura estadounidense mediante la creación (con Peter D. Martin) de la primera librería de papeles del país en 1953, empezando un movimiento para hacer libros de calidad, diversos y baratos ampliamente disponibles. Pensó que la librería era un “lugar de encuentro literario”, donde escritores y lectores podían congregarse para compartir ideas sobre poesía, ficción, política y artes. Dos años después, en 1955, lanzó a los editores de City Lights con el objetivo de provocar un “fermento disidente internacional”. Su edición inaugural fue el primer volumen de la colección “City Lights Pocket Poets Series”, que resultó ser una fuerza seminal dando forma a la poesía norteamericana. (…) Tenemos la intención de basarnos en la visión de Ferlinghetti y honrar su memoria, sosteniendo las luces de la ciudad en el futuro como un centro de investigación intelectual abierto  y con el compromiso con la cultura literaria y la política progresista. Aunque lloramos su muerte, celebramos sus muchas contribuciones y damos gracias por todos los años que pudimos trabajar a su lado.

Te amamos, Lawrence!”

Esto era parte de la carta pública redactada por el personal de la editorial y librería City Lights dando cuenta del fallecimiento de su fundador. Cercano a completar 102 años el próximo 24 de marzo, Ferlinghetti que había nacido en New York en 1919, era sin duda lo que las palabras de sus amigos y funcionarios de la City Lights  decían.  Poeta beat, autor de una docena de libros de poemas conocidos y algunos más de crítica e investigación literaria, ninguno es y fue tan popular y vendió más ejemplares que el que tengo a mi lado y que estoy repasando: A Coney Island of the Mind, traduciendo la versión portuguesa al español como “Un parque de diversiones de la cabeza” (“Um parque de diversoes da cabeça”; L&PM Editores, Porto Alegre, 1984).  

Hablar de Lawrence Ferlinghetti es hablar de los beats con Jack Kerouac y Allen Ginsberg a la cabeza. Hablar de Ferlinghetti es hablar de la mítica ciudad de San Francisco. La ciudad diversa, la ciudad vanguardista, la ciudad progresista y su modo de vida ligada a la cultura del  “paz y amor”  de los hippies y promotora de los grandes conciertos de rock. Su obra literaria abarca muchos poemarios, comenzando con “Retratos de la tierra ida” (1955), pasando por el mencionado “A Coney Island of the mind” (1958)  y otros de ensayos además de varias antologías… hay títulos tan enigmáticos y bellos como, “El pulso de la luz” o “La poesía como arte insurgente” que da ganas de tenerlos también en nuestras bibliotecas.  No quiero ahondar en demasiadas palabras; mi intención es tan solo la de hacer un sencillo homenaje a un poeta que tenía el alma de lo mejor de la poesía estadounidense desde Whitman; T S Eliot  y Ezra Pound, hasta llegar a William Carlos Williams, sin duda algunas de sus influencias poéticas. También de homenajear a esa noción de rebeldía en el espíritu americano, del que cuesta hablar hoy día (¿quién se olvida de las hordas trumpistas irrumpiendo en el Capitolio?) pero que también se emparenta, además de Walt Whitman,  con Thoreau , Melville, Jack London o Sam Shepard. 

Su esencia beat (ligado a la “beat – generation”) puede sentirse en la simplicidad de poemas como éste; extraídos de “A Coney Island of the Mind”:

 

Pavos caminaban

bajo los árboles nocturnos

a la luz de la luna acaso perdida

cuando yo salí de mí 

en busca

de amor en la noche

 

Una paloma rayada arrulló en un rincón

una campana repicó dos veces

una en el nacimiento

y otra en la muerte

del amor

aquella noche

 

 

 

Diario Tres

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