River y la épica (a pesar del VAR)

SANTA ROSA 19 de enero de 2021 Por Diario Tres
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Por Valdir Peycerévaldir cara

                                 “Lo que hicieron hoy los jugadores, dignifica mi profesión”

                                                              Marcelo Gallardo (DT del C. A. River Plate)

River Plate consiguió la proeza de ganar, de imponer su juego, de volver a jugar a su juego… el juego más bello y eficaz, el juego más vistoso del fútbol argentino, el juego a lo Marcelo Gallardo; consiguió ganar un partido chivo y que le era adverso en todo. En realidad consiguió empatarlo 3 a 3 en la suma de los 180` pero después, el VAR, el árbitro y los tiempos manejados a favor de Palmeiras hicieron que ese triunfo no fuera todo lo necesario en números para ver a River en otra final.

Vi el partido minuto a minuto, segundo a segundo, hasta que la decisión de darle el partido a Palmeiras  hizo imposible seguirlo en serio.  Ahí, fui a hacer esas cosas que uno hace para dejar de un lado los nervios y comenzar a pensar que “para qué”… para qué seguir en serio algo que ya se habría gestado en otras instancias. Cuando el que juega es el VAR. ya no vale la pena llevar el fútbol a serio.

El gol anulado a Montiel significó no solo un balde de agua fría para River; significó también un balde de agua helada para el FÚTBOL ARGENTINO en su conjunto. De ahora en adelante ya no nos vamos a instalar cómodamente (o no tanto) frente a nuestros televisores para ver no solo un partido limpio de fútbol; sino una componenda oscura de resultados ya arreglados de antemano desde arriba. Donde el juez, el árbitro, tiene una importancia relativa porque el que manda es esa invención que se llama VAR, que en realidad fue concebida para ayudar al árbitro cuando tuviera una duda. Infelizmente no es así muchas veces y ayer no lo fue de ninguna forma.  

Había que parar a River; si no se podía futbolísticamente (como la impotencia de Palmeiras lo demostraba) había que hacerlo desde otra instancia, o sea la extra-futbolística. Además del VAR, River batalló también contra el referee y toda una concepción equivocada (o sea el 4º árbitro y auxiliares); un árbitro sin personalidad, sin oficio, sin carácter;  hizo lo que Palmeiras quiso; enfriar el partido, un partido que sabía que después del memorable gol de Borré no lo podría ganar.

Lo que parece que se alegó en ese gol anulado a Montiel, fue el talón del propio Rafael Santos Borré saliendo de una posición fuera de juego MUCHO ANTES de que se realizara la gran volea de Montiel (uno de los grandes nombres de la épica jornada del equipo de la banda roja) y después de una jugada colectiva ejemplar. Junto con Nacho Fernández fue el mejor de River Plate… antes se habían transcurrido varios minutos de pases entre los jugadores del plantel “millonario”.

No recuerdo el nombre del árbitro y, la verdad, ese sujeto mediocre no merece ni que googlee para saber quién es,  la falta de carácter es una peculiaridad que quien dirige un espectáculo “de multitudes” (aunque no sea el caso actual en la pandemia) no debe tener. Si el referee no cree en el VAR; si ya está seguro de lo que pitó, no debería volver atrás. Pero no, muchos  minutos escuchando algo que le dicen desde las cabinas del VAR, no tendría sentido.

Aun cuando realmente unos centímetros de Borré hubieran estado “fuera de juego”, eso (si realmente ocurrió) debió ser anulado en su momento y no muchísimos  minutos después. Lo mismo el penal a Matías Suárez,  si el árbitro consideró que era penal, ¿para qué volver a parar el juego y depender del VAR?. Nuevamente un balde frío para parar el partido, nuevamente a favor de que Palmeiras se llevase de arriba un partido que no le era en nada favorable. Mostró en la cancha ser muy inferior a River aun con una u otra subida en contra ataque con algún peligro aquí y allá en poquísimas oportunidades. En fin; el despliegue del equipo de Núñez demostró estar a la altura de las circunstancias. Demostró tener mística, fútbol de sobra y amor propio. Puso a Palmeiras en el bolsillo. Todo eso no sirvió frente a la tecnología mal utilizada y la falta de carácter de un árbitro olvidable y mediocre.  Armani, Rojas, Pinola, Paulo Díaz… todos los que habían mostrado errores de medianos a graves en el partido anterior, esta vez se reivindicaron con creces: Armani con una tapada casi imposible en los primeros minutos del partido a un atacante verde y Robert Rojas en el cabezazo impecable en el primer gol del “Millo”. Pinola con solvencia para deshacerse de un insoportable atacante palmeirense (Roni) y Díaz para subir inteligentemente y darle más argumentos al ataque de. En fin; una vergüenza, un “robo a mano armada”  cometido contra el mejor equipo del fútbol argentino. Si no se lo podía parar en la cancha había que pararlo como sea; con un invento mal utilizado (el VAR) y un árbitro incompetente. Yo por mi parte y a pesar de todo ese conjunto de injusticias o por eso mismo, seguiré diciendo, más fuerte que nunca; ¡sí sí señores, yo soy de River!

 

Diario Tres

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