Atilio ATANAZOFF o una parte de la historia de Santa Rosa

SANTA ROSA 08 de enero de 2021 Por Valdir Peyceré
Entrevista Tr3s
ATANAZOF

En esta serie de entrevistas que el diario TR3S brinda a sus lectores, hoy nos detenemos a charlar con un referente del pueblo, alguien que, amén de corredor inmobiliario y martillero público, ha sido el primer intendente de la democracia post 1983 y que tiene otros gustos e intereses como el canto, la lectura e, incluso, la poesía… Vamos a adentrarnos en algo de lo mucho que Atilio Atanazoff tiene para contarnos:

TR3S:  Siempre comienzo con una presentación; aunque muchos lo conocen,  otros no, por eso quería que nos diga  para los lectores de la TR3S, ¿dónde nació y se crió? y ¿cuál el origen de su apellido (Atanazoff) ?

A.   A. :  Mi nombre es Atilio Arnaldo Atanazoff, me conocen popularmente como “el negro” , yo soy nacido en Amboy aunque todos creen que soy nacido acá en Santa Rosa, lo que ocurre es que había fallecido mi padre en ese momento y mi madre en busca de trabajo se tuvo que venir a Santa Rosa que era donde se encontraban más posibilidades…eso en el año 49, yo tenía, por aquel tiempo solo dos años. Mi madre trabajaba en quehaceres domésticos, costura, etc. y aquí consiguió muchos de estos trabajos ya que Amboy, a pesar de que en aquel tiempo era un  pueblito importante, no era lo mismo para conseguir trabajo. En cierta forma creo que yo tuve suerte en nacer en Amboy porque me inculcó la humildad del lugar, del entorno. Mi abuelo, de origen búlgaro (había nacido en Sofía, capital de Bulgaria) había abierto un almacén o comercio de ramos generales, en el lugar  donde hoy está el museo de Amboy. 

Yo fui a la escuela Mariano Moreno, tuve la suerte de estar en la escuela pública y soy un gran defensor de eso. La secundaria todavía no se hacía aquí; le estoy hablando de los años 50 y lamentablemente solo pude estudiar hasta el segundo año del colegio porque ya con 15 años tuve que empezar a trabajar. Mi madre trabajaba de mucama pero no alcanzaba así que yo tuve que comenzar a trabajar y tuve la suerte de ingresar en el estudio del escribano Soto – López, para limpiar, organizar papeles y comencé a  tratar con mucha gente así que eso fue útil para mí. Además de este trabajo también me las ingeniaba para alquilar burros para el turismo y de alguna forma es más o menos por aquella época que comienza a nacer el turismo en Santa Rosa.

 TR3S: Una cosa que me decidió a hacerle este reportaje es su relación justamente con el arte… veo que tiene en su despacho un cuadro del “Tucán” Moreno sobre una imagen de Amboy y creo que probablemente le gusten otras ramas artísticas. Quería saber qué opina de esto y si es verdadera  mi impresión.

A.A.: Cuando salgo del servicio militar, con 22 años tengo la suerte de recibirme de “martillero público” , además creo que fue interesante esto de que al no dedicarme de lleno a una ocupación específica he podido desenvolver diversos intereses. Me gusta mucho leer e incluso escribir, inclusive poesía (en algún momento le arrimo alguna si quiere). Y he escrito en una revista de la que hemos coincidido. Lo que también hice con gusto fue dedicarme a cantar; tuve dos conjuntos folklóricos y además hice animación de festivales. Tuve dos agrupaciones folclóricas; los “Cantores de Calamuchita” y “Los nocheros” , que no son éstos,¿no? … (risas)

Todas estas cosas que he hecho creo que si bien no dan un beneficio económico lo nutren a uno de otras cosas que se retribuyen con el cariño de la gente y más en el plano espiritual así que estoy conforme. Creo que además tengo una familia muy linda (ayer, incluso, una nieta se recibió de profesora), tengo dos hijos hermosos y 7 nietos vivos (uno fallecido) y creo que tuve mucha suerte en la vida…lógico que muchas cosas negativas también, como todo el mundo,  pero creo que en el “inventario” el “haber” es positivo.

TR3S: ¿Hace cuánto tiempo se dedica al emprendimiento inmobiliario y cuándo fue inaugurada la suya?

A.A.: En la década del 70 tengo la suerte de iniciarme como martillero público y con esa misma matrícula uno se podía dedicar al emprendimiento inmobiliario… trabajé mucho como martillero y es lo que yo sentía, más que como corredor inmobiliario.

TR3S:  Yo tenía un amigo en Brasil que se dedicaba a los remates de piezas de arte y tenía una galería, además de ser “marchand”.  ¿Alguna vez se interesó o llegó a trabajar con esta especialidad?.

A.A.: Exactamente eso no; es un rubro interesante pero en el que hay que saber mucho de lo específico del mercado de arte y sería más para una ciudad grande como Córdoba; hay que tener una preparación especial y amar mucho eso sino uno no lo puede hacer.  Lo que sí me dediqué a remates generales; principalmente mobiliario, desde heladeras, radios, artefactos domésticos de todo tipo hasta automóviles, hasta un sulki, etc. hasta que llegó un momento que yo hacía remates mensuales, un domingo de cada mes aquí sobre la ruta y se llenaba un salón inmenso.

TR3S:  En su biografía tiene también el paso por la política: sitúenos temporalmente,¿ cuándo fue intendente y aunque hayan existido dificultades, qué cree que dejó su gestión, algo de lo que  se pueda enorgullecer?.

A.A.: El período mío fue el posterior a la dictadura en el ciclo 1983/87. Eso me marcó fervorosamente, ya que había en el aire en ese tiempo un frenesí, un espíritu de cambio, de alegría único. Yo no sé si estaba totalmente preparado para la función pública pero sí tenía la convicción y el fervor necesarios y era un momento en que la democracia brotaba por los poros de la gente!. Así que asumí la función y aunque veníamos de gobiernos malos, asumí con alegría. La gente estaba contenta, nadie se quejaba de nada, la gente andaba con colores, se identificaba con un partido o con otro pero sanamente y todo mundo coincidió que la democracia fue lo mejor que nos podía suceder. Había una sensación de la ética, de la solidaridad, de que todos podíamos compartir esto que fue obra de todos los argentinos aun cuando al que habíamos elegido (se refiere a Raúl Alfonsín), para mí, fue un ”paladín de la democracia” . 

En lo que se refiere a mi gestión, tengo que reconocer que no fue todo lo buena que hubiéramos querido (yo y los que integrábamos aquel gobierno municipal) ya que infelizmente hubieron muchos problemas internos, de mi propio partido (se refiere al Partido Radical), nos privaron de haber tenido una gestión mejor, pero de lo que sí estoy satisfecho, es de que pudimos rescatar el respeto por la gente, no el avasallamiento por ocupar un cargo. Principalmente la honestidad y creo que pudimos dar ejemplo de eso porque cuando hubo algún caso que no correspondía, yo fui el primero en decir, “- señor hasta acá nomás”!

 Hicimos algunas obras como el Bingo; el edifico del correo (que lo concluyó Llanos), empezamos un plan de viviendas sobre la ruta que luego la abandonaron; un paseo en El Mirador; dos vados (entre ellos el de la Rinconada), en San Agustín, abrimos el dispensario de Villa Strada, creamos el taller de educación para adultos… solo que nos faltó la perspicacia política, no supimos “vender”  o hacer cosas de cemento que se vean. Pero no nos endeudamos y supimos que lo que hicimos lo hicimos con dinero del pueblo que no era nuestro. 

TR3S:  Sin salirnos de la política le hago una pregunta de actualidad: ¿qué opina sobre la Ley Solidaria sobre las Grandes Fortunas? 

A.A.: Con respecto a esta ley lo he pensado bastante pero creo que no va a ser en sí una solución. Me preocupa que no se llegue a los resultados que se esperaban. Primero porque me hubiera interesado que los aportantes hubieran sido más; principalmente aquellos con, quizás menos recursos pero con  más ganas de aportar y con una escala de valores acorde a cada categoría. Porque las cosas hay que hacerlas para lograr que se cumplan, pero además con la aplicación de esos fondos para un fin determinado. 

TR3S: En realidad esos fines ya fueron especificados…

A.A.: Tengo miedo que la cosa quede en nada porque hay mucha gente que no quiere pagar ya que infelizmente es gente que ya lo ha dicho y peor aun, gente que lo puede pagar! Yo aumentaría la base y bajaría el porcentaje del aporte… habría que hacer escalas porque es probable que gente con menos recursos tengan ganas de ayudar “las ganas que no tienen los que tienen mucho”: darle la oportunidad a los que no tienen tanto que también aporten. Es una ley muy compleja…

TR3S:  Mi pregunta iba en la dirección de reflexionar si ese querer o no aportar tiene también que ver con una postura más o menos patriótica. En un país cuyos próceres como Moreno, Belgrano o San Martín dejaron todo, ¿si no es mínimamente patriótico poner un mínimo de lo que se tiene para ayudar al prójimo?..

.A.A. Es verdad!, lamentablemente esos grandes que tienen mucho no piensan en nada pero lo que pasa es que hay mucha gente que piensa que esos fondos no están muy claros adonde podrían ir… gente que desconfía de que no se apliquen en la enseñanza, en la salud. etc. somos bastantes cambiantes… 

TR3S: La típica desconfianza argentina… quien sabe en esta oportunidad  habría que darle un crédito al gobierno…

A.A: Sí es que eso es lo que pasa, es que no se ve a veces y esto no es una cuestión de partidos sino de la “clase política” y lamentablemente hay mucha gente que piensan en la gente y quieren ayudar que son solidarios y que casualmente son los que menos tienen…como el caso de los que ayudan en los comederos comunitarios; gente que a veces mal tienen para comer y dan de lo de ellos. 

En este momento veo que hay diputados y senadores que están más preocupados en asuntos personales que en resolver el problema de la gente…como si vamos a obtener la vacuna, qué pasa con esto, que pasa con aquello.

TR3S:  Usted de todas formas no es de los que se aferran a esa cantinela de que “los políticos son todos iguales”…  

 No, de ninguna forma, sino caeríamos en lo fácil de decir que los militares son todos iguales, los maestros son todos iguales, etc.

TR3S: Bueno, le agradezco la nota, creo que está bien sustanciosa y hay mucho material para armarla.

Gracias!  Maneje usted y corte un poco si le parece que me he pasado en algunas respuestas!

Pero no, Atilio Atanazoff  no “se ha pasado”, al contrario, deja la impresión de que se podría hablar con él durante mucho más tiempo, y  principalmente uno se va con la certeza de que esa honestidad de la que habló y que tuvo que ver con su  paso por la vida pública es una verdad inapelable y también con la constatación de que es una persona preocupada por “el otro” e interesada por cosas que van más allá de los números o de “hacer caja”. ¡Menos mal!

 

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