Crónicas de la (post)pandemia (6)

SANTA ROSA 18 de diciembre de 2020 Por Diario Tres
GRAN ANGULAR
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por Valdir Peycerévaldir cara

Ordenando las cosas

Casi sin darnos cuenta y como acostumbra suceder en muchos años, de repente estamos a las puertas de las fiestas. A las puertas de otro año nuevo. Despedir 2020 puede transformarse en un acontecimiento y  un desafío. No hubo ni habrá en nuestro planeta un año igual. Ustedes dirán, probablemente, que no hay dos iguales y es verdad. Cada uno con su sello, cada uno con un devenir de sucesos que dicen respecto a una comunidad y a un país, pero, ¿ qué decir de nuestra historia personal? Cada una irrepetible. Pero ¿y éste?... El año de la pandemia, el año en que había que arreglar los estragos del neoliberalismo: que había que reorganizar los pagos de la deuda. Un dinero que se fugó o mejor, un dinero  que  “lo fugaron”. Y hay que “ordenar la casa”; nuestra casa; la Argentina. Y nuestras casas, la de cada uno de nosotros. El año del desgaste planetario… el año de los mandatarios más redondamente descerebrados y proto fascistas (Trump – Bolsonaro); soberbios e inescrupulosos, pero que a las puertas del 2021 tenemos la suerte de decirle al primero lo que siempre temió: “¡USTED ESTÁ DESPEDIDO!”. Se vienen, como todos los años “las fiestas”… ¿habrá algo para festejar?... ojalá sí. Ojalá las/os lectores lo tengan, porque de repente encontramos algo: un abrazo a una nueva persona querida (aunque en un principio esos abrazos sean virtuales); un libro que llegó y que nos sorprendió cuando creíamos que los correos ya no funcionaban; un nuevo spot publicitario,  de un nuevo sponsor que cree en hacer propaganda y en invertir en nuestro producto cultural. Y principalmente que podamos agradecer por estar vivos con esta postal cotidiana de las sierras y el verde, el roble que sigue creciendo y mi perro echado a mis pies mientras escucho buena música.

Aprovechar las mañanas

La apertura del turismo era una posibilidad que ya se venía barajando hace rato pero que la situación sanitaria con el Covid siendo el gran protagonista no permitía que se realizara en plenitud antes de tiempo. Hoy, aunque las cifras no hayan  mermado de forma exponencial, sabemos que hubo un cierto parate y que por lo menos se amesetó y se estaría frente a un retroceso generalizado de casos en la provincia; esto unido a la necesidad de reactivar una de las principales fuentes de divisas de estos municipios serranos, fue lo que posibilitó la vuelta de la temporada. De cualquier forma sabemos que existe un cierto peligro de que la cosa se “desmadre”. La falta de controles, de hacer cumplir los protocolos y de dejar por cuenta de la responsabilidad individual esos cuidados son, de alguna forma, un coctel con una carga peligrosa. Si la cantidad de turistas es como se espera, cada uno de nosotros, habitantes de Santa Rosa, tendremos que tomar medidas para paliar los trastornos e incomodidades que los turistas acarrean. Habrá que aprovechar las mañanas lo más temprano posible para hacer las compras, poner la “casa en orden”, limpiar, planear algún trabajo ocasional e, incluso, poder pensar en nuevos proyectos a mediano y largo plazo. Incluso lo que tiene que ver con el goce personal: realizar un paseo, una salida para andar en bici o pasear al perro será mejor por las mañanas, que es ¡cuando los turistas duermen!

La casa de las mil guitarras

De repente es inevitable en este final de año hacer un racconto de los pros y contras que el 2020 nos trajo. También tratar de acercarnos a las cosas que eleven el espíritu un poco en el medio de tantas bajas de grandes astros del planeta fútbol, como fueron las de Diego Armando Maradona, Alejandro Sabella y Paolo Rossi. Notas tristes en medio a un año distópico por excelencia. Trataré de seguir viendo los partidos de la Copa Libertadores que están preparados para terminar justo con las fiestas. Muy desiguales, claro… y por suerte la felicidad de alguien que es futbolero e hincha de River. El equipo que es el más lindo de ver jugar. Por lo menos una alegría asegurada, ver al equipo del “Muñeco” en cancha… aun en esos enormes estadios vacíos… También está la poesía, el cine, el ínterin de regalos y algún relax que suscitan las fiestas y principalmente eso que me sigue gustando, aún con su “qué” de melancolía que se llama Navidad. Ese “qué de melancolía”  tiene que ver, claro, con los que ya no están. Recordando al gran poeta portugués Fernando Pessoa en “Aniversario” : “En el tiempo que festejaban el día de mis años / yo era feliz y nadie estaba muerto”. 

Como todo fin de año, alguno de los tantos buenos músicos que hay por ahí, lanza al mercado un nuevo trabajo discográfico y lo lanza en forma virtual y real. Esos “muy famosos”  saben que tienen un público asegurado que los consumen en “forma física”; un cd, un álbum con las letras y fotos y hasta un vinilo. Sí, probablemente debe costar una pequeña fortuna para muchos de nosotros, parte de la llamada “clase media” (¿cuántas “clases medias”  caben en esa palabra?). uno de esos grandes artistas sin duda es Bruce Springsteen que sacó su más reciente trabajo: “Letter to you” (“Carta para ti”), un álbum que habla de los recuerdos, de la amistad, de la infancia y de la muerte. Un trabajo que lo vuelve a juntar con la excelente E-Street Band, su banda de siempre con los golpes de batería inconfundibles de Max Weinberg y los competentes teclados de Roy Bittan; fuera las guitarras de Steve Van Zant, Nils Lofgren y la del propio Bruce…además del bajo de Garry Tallent.

Me gustó, pero como seguidor del trabajo de Springsteen hace largo tiempo, me pareció un poco igual… casi como una misma canción repetida…con unas dos o tres perlas cultivadas. Una de esa perlas, excelente y cósmica,  es la bella balada “House of a thousand guitars” (La casa de las mil guitarras) que es un poco una metáfora sobre un lugar mágico y feliz donde los artistas nos podemos encontrar. ¿Cuándo?... quien sabe en esta vida o en una próxima. El tema es emocionante y muy “navideño”, y  de alguna forma me hizo acordar a otro que en su estructura musical tal vez no tenga nada que ver; aquel de John Lennon “(Just Like) Starting Over”; el track que no cansaban de pasar en las emisoras de radio en ese fatídico final de año de 1980, cuando todos llorábamos la muerte del ídolo. Acá no necesitamos llorar pero sí acercarnos una y otra vez a un gran tema, a muchas sensaciones encontradas y a una tenue felicidad que tiene que ver con cuando nos deparamos con cosas que levantan el espíritu y una de esas cosas es este “la casa de las mil guitarras”.

Diario Tres

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