El jazz y Miles Davis: más que una buena compañía

SANTA ROSA 08 de julio de 2020 Por Diario Tres
GRAN ANGULAR
EWWWE
Miles Davis

por Valdir Peyceré

En los comienzos de la década del 80’, en São Paulo,  había inscripciones en muros y paredes que decían “MILES É TUDO” o simplemente “MILES DAVIS”.

Aparecían en letras garrafales en rojo, azul, negro, escritas en aerosol. Alguna vez,  y ya interesado en lo que se aproximaba a un grafitti o a la singularidad de las frases callejeras, me acuerdo haberlas fotografiado. Algo más coincidente con esa devoción por el trompetista,  ocurrió casi un año después cuando charlando con el amigo poeta Ricardo Redisch,  me confesó que a aquellas “pintadas” las había hecho él.  Desde aquel momento el jazz comenzó a entrar paulatinamente en mi vida.

Miles Davis fue un mago del jazz, un eximio trompetista. En realidad el jazz  ya había entrado en mi vida “de la mano” del Gato Barbieri, (el rosarino que falleció hace cuatro años atrás en Nueva York) desde mi adolescencia en Buenos Aires. Recuerdo haberlo  visto tocar su magnífico saxo  en el Instituto Di Tella en el comienzo de los 70’. Después, claro, quien lee y gusta de Cortázar, sabe también de su devoción por el jazz y en especial por Charlie Parker y John Coltrane.

Tanto que le dedicó  (a Parker) una de sus narraciones más conocidas; “El Perseguidor”… pero el jazz, en definitiva,  está presente en muchos de sus cuentos. Hoy se cumplen 49 años del fallecimiento de otro genial trompetista; Louis Armstrong y este recuerdo se debe a una nota aparecida en Página 12 firmada por Mario Rapoport. En ella, Rapoport nos da un paneo de su infancia miserable y de la adopción por parte de una familia judía que de alguna forma (y según el mismo Armstrong) fue el primer mecenas para su talento. Todos los prejuicios y racismos que tuvo que sortear hasta alcanzar el éxito y que aun cuando ya conocido era algo maltratado por la crítica que juzgaba que había cedido demasiado al glamur de la farándula, al género del bebop y a la popularización de su imagen en detrimento del jazz más refinado. Sea como fuere, eta aquí que el que se consideraba un admirador y seguidor  de Louis Armstrong fue  nada menos que Miles Davis! 

Nacido en Alton, Illinois, el 26 de mayo de 1926, Davis comenzó a recibir clases de trompeta a los 12 años y ya a los 17 se fue a tocar en bares y se unió a  la banda Eddie Randie’s  Blues Devils. Después conoció a Charlie Parker y Dizzie Gillespie y comenzó a tocar en clubes nocturnos. Ya en 1945, aun muy joven, resolvió dejar los estudios académicos y dedicarse por entero al jazz. Posteriormente va a formar su propia banda con nueve músicos, la mayoría de “vientos” con dos saxos (alto y barítono), un trombón y una tuba, además de su trompeta… Entre muchas novedades que Miles Davis legó al jazz, está el “hard bop”  y el “cool”,  además de ser uno de los primeros en hacer fusión con el rock.

Miles fallece un 28 de septiembre de 1991 a los 65 años. Su discografía, si contamos los álbumes en vivo, llega a casi un centenar.

Entre los más famosos se encuentran; “King of blues” (1959), “My Funny Valentine” (1964), “In a silent way” (1967), “Get up with it” (1974) y “Tutu” (1986), solo por citar algunos…   

En lo personal, tengo algunos CDs de Miles Davis y bajé muchos temas de youtube para mi programa de radio “La luz de la Manzana” (sábados, 20:00/22:00 hs - Flash FM), y casualmente cerré el de este último sábado (el Nº 300!!) con su soberbio  “Old Folks”.  Un poco antes seleccioné  a Willy Crook (el saxo de Los Redonditos de Ricota y Los Abuelos de la Nada) y al gran Gato Barbieri, dándole un the end  jazzístico al programa. Porque creo que el jazz y sus variantes son  más que una buena compañía en tiempos de cuarentena flexibilizada.

 

  

 

 

 

  

 

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