Bob Dylan, su nuevo álbum y otras baladas

SANTA ROSA 26 de junio de 2020 Por Diario Tres
GRAN ANGULAR
SSSSS

Por Valdir Peycerévaldir cara

 
Ayer un amigo y auspiciante con el que compartimos algunas cosas en común, como el gusto por la música (principalmente el rock)  y el de ser hinchas del mismo club, (aquel de la banda roja atravesando el pecho) me decía; “y  además, viste que Bob Dylan sacó un nuevo disco”?!  Y es verdad; después de casi una década, Bob Dylan (este eterno “judío errante”) sigue produciendo las más refinadas cepas de la creación lírica y musical de la historia del rock. Siempre lo digo y lo pienso, claro, decir “rock” es decir “océano”, porque es una palabra que contiene demasiado… así que podemos definir su trabajo que viene desde el folk, el country rock, algo de soul, algo de blues y la balada en todas sus variantes. Ahí están todos los mares, todas las bahías y estuarios de Bob Dylan. Y todos aquellos ríos que desembocan en la mar (como leíamos en el inmortal poema de Jorge Manrique) que son sus canciones.  “Rough and Rowdy Ways” (Ásperos y ruidosos caminos) es uno de esos caudalosos ríos. El más nuevo y el que mantiene incólume su inspiración y talento según la crítica. Así que intentaré escucharlo (o escuchar algunos temas si youtube me deja) para seguir escribiendo esta crónica.

Vuelvo después de “hacer los deberes” que yo mismo me impuse. El nuevo disco de Dylan es correcto, pero frágil, en mi opinión. Aunque mantiene la mística de las baladas y la novedad de dos buenos blues, no acierta a dar en el blanco de la forma que me esperaba o que lo hacían suponer las críticas de Rodrigo Fresán y Julio Valdeón ;estas dos provenientes de España. Me gustó más la de este último,  porque además de hacer un repaso completo por el álbum, lo hace desde el conocimiento y el afecto al gran compositor norteamericano. Solo que enaltece algunas virtudes que yo no oí en su nuevo trabajo. Sería un tanto cruel querer que las cuerdas vocales del maestro se mantengan igual que hace veinte o treinta años atrás ahora que es casi octogenario. De cualquier forma, algo de esa fuerza sonora en su voz áspera y oscura se ha perdido. Tampoco me llegó a emocionar demasiado su gran balada “Morder most foul” que ocupa, ella sola, lo que sería el “lado B”  con sus 17 minutos! Es buena sí, pero incomparable a “Desolation Row” a la que compara Valdeón o muchas otras largas y excelentes que Dylan tiene en casi todos sus trabajos discográficos más celebrados, como “Time out of mind”, “Blonde on blonde”, “Slow train coming”  o “Blood on the tracks” solo por citar algunos. De todo lo que escuché, me quedo con “Goodbye Jimmy Reed” un blues ligero y competente, con ese dejo algo melancólico tan suyo. Aunque no  puedo negar que hubo decepción,  igual siempre vale la pena darle una segunda escuchada. En el nuevo trabajo hay citas a Walt Whitman y William Blake, dos variantes que están en casi todos los poetas del rock, el más notorio sin duda es Jim Morrison de The Doors por su empatía con Blake… pienso en Patti Smith también, pero sé que ella tiene al simbolista francés Jean Arthur Rimbaud como su alma mater!  Pero lo que importa que aquí está Robert Zimmerman, digo Bob Dylan, a la altura de sus 79 años y pese a todas las pandemias del planeta lanzando un nuevo álbum. ¡Al gran juglar moderno, salud!

Entre tanto disco girando e investigaciones derivadas de mi trabajo en la radio y al simple gusto por el buen y viejo rock de repente me encontré con “The Heavy Horses”; una banda que por su nombre uno diría que está compuesta por 6 u 8 integrantes;” pero no; ese nombre esconde a uno solo que es Justin Mahonney  un barbudo y excelente baladero con dejos de country rock y blue – grass. Algo muy bueno para quien consideraba que después de algunas cosas excelentes del nombrado Dylan, de Creedence, de Neil Young o de Bruce Springsteen ya había escuchado todo.  El álbum referido es una tentación por su singular denominación: “Murder ballads and other love songs” (“Baladas de muerte y otras canciones de amor”); aquí sí alguien que pase por un buen o mal momento amoroso puede zambullirse en un sofá a tomar un scotch o una cerveza… o simplemente quedarse relajado a escuchar; porque el timbre de la voz de Mahonney que se asemeja algo a la de Eddie Vedder aunque con un toque de más cuerpo sonoro nos va llevando a algún desfiladero donde alguna flecha certera nos puede hacer creer que estamos en medio de un western. Me gustó todo lo que oí, y tal vez, en su contra solo el comentario al margen de que todas las canciones parecen una sola y magistral balada country a excepción quizás de Mexican Valley  un gran track con mucho polvo rutero. En fin, un disco que se lo puede poner junto con “Nebraska” de Bruce Springsteen  o  “Comes a Time” de Neil Young  sin parpadear.

 

Diario Tres

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