Los discursos y el valor de las palabras

SANTA ROSA 26 de mayo de 2020 Por Diario Tres
COLUMNA
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por PACO ROCH paco ds

A esta altura del año, nuestro calendario nos señala fechas que son muy significativas para nuestra historia patria: 25 de Mayo – El primer gobierno patrio,  20 de Junio – Día de la bandera  y el   9 de Julio – Día de la Independencia.

Cada uno de estos momentos serán recordados con actos generalmente organizados por las escuelas. Se dirán muchos discursos, "palabras alusivas” dirá el locutor del acto. Hasta aquí un relato sintético de lo que la formalidad del momento señala. Lo que sigue son los aplausos, merecidos o inmerecidos, pero sí.… respetuosos.

Comparto aquí algunos aspectos y conceptos, que me parece se pueden considerar para valorizar un discurso. Antes que nada: ¿qué es un discurso?

Discurso (del latín discursus ). Facultad de raciocinar y de inferir o deducir unas cosas de otras. Acto de esta facultad: reflexión, raciocinio. Uso de razón. Oración gramatical, expresión oral de un juicio. Oración, razonamiento pronunciado en público con algún fin.

De este concepto extraído de la Enciclopedia Sopena – Año 1929, se pueden extraer centralmente tres características que deben estar contenidas en un discurso. Estas son:

1 ro.  Un discurso es básicamente un momento de razonamiento, de reflexión sobre el o los hechos que se están recordando, sus motivaciones y consecuencias, sus actores, los que participaron directa o indirectamente, sus conductas.

2 do. El discurso incluye también, para ser completo, la emisión por parte de quien lo dice, de un juicio. Esto es consecuencia lógica de lo anterior: razonar y reflexionar implica tomar posición sobre el contenido de lo que se habla.

3 ro. Esa oración, ese razonamiento pronunciado en público, debe tener un fin. 

Desde mi punto de vista, si un discurso solo relata lugares, fechas, nombre de los actores del hecho histórico se convertirá solo en eso…. un relato.

Un aspecto que enriquece un discurso, que lo llena de contenido, es relacionar lo histórico con la realidad actual; esto es “hacer memoria “, construirla, no solo memorizar.

Ejemplo: Los ricos y los terratenientes se niegan a luchar, no quieren mandar a sus hijos a la batalla; me dicen que enviarán tres sirvientes por cada hijo solo para no tener que pagar las multas; dicen que a ellos no les importa seguir siendo su colonia. Sus hijos quedan en sus casa gordos y cómodos; un día se sabrá que esta patria fue liberada por los pobres y los hijos de los pobres y los negros que no volverán a ser esclavos de nadie¨ Gral. José de San Martín (MNA – Buenos Aires)

Un verdadero discurso debe servir para plantear y plantearnos interrogantes; por ej. ¿Quiénes son los que¨ pusieron el pecho "para liberar nuestra patria"? ¿No existía ya una clase social especuladora, burguesa? ¿Estaría naciendo ya la promocionada “grieta neoliberal"?

Un discurso se desarrolla construyendo oraciones… usando palabras y las palabras deben ser respetadas en su utilización, en su contenido, en su significado.

Definitivamente: las palabras tienen valor y si bien el valor que se les atribuye es algo  íntimo, personal, subjetivo, existen acciones humanas que lo niegan  totalmente: mentir.

La etnia Mbia Guaraní llamaba y llama a la palabra: "El aliento del alma", en consecuencia, marcado muy profundamente, no se puede mentir. La mentira tuerce el espíritu, quien no dice verdad lastima el alma y empobrece todo su interior.

 Los daños que produce en la sociedad el uso persistente de la mentira, porque se da precisamente en las relaciones sociales y en la cultura, son muy difíciles y lentos para subsanar y se requiere principalmente de un accionar basado en la correcta información para desmantelar la mentira; de un trabajo comunicacional que ejerza "docencia" con los medios, de una Educación que incluya en la currícula contenidos que son muy significativos para la vida de nuestro país. Por ej. Deuda Externa como factor de dominación, no solo en el aspecto económico – político sino también en el impacto socio – cultural.

Dejo finalmente estas palabras dichas por nuestro Presidente Dr. Alberto Fernández el día en que inauguró las sesiones del Congreso  Nacional:

"Querido pueblo argentino. En la Argentina de hoy la palabra se ha devaluado peligrosamente.  Parte de nuestra política se ha valido de ella para ocultar la verdad o tergiversarla".

Muchos creyeron que el discurso es una herramienta idónea para instalar en el imaginario público una realidad que no existe. Nunca midieron el daño que con la mentira le causaban al sistema democrático.

Yo me resisto a seguir transitando esa lógica. Necesito que la palabra recupere el valor que una vez tuvo entre nosotros.      

Diario Tres

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