C5N: ¿Para qué darle perlas a los puercos?

SANTA ROSA 22 de mayo de 2020 Por Diario Tres
GRAN ANGULAR
V

POR VALDIR PEYCERÉvaldir cara

 Hace tiempo planeo escribir una nota sobre la infamia. Hace tiempo pienso cómo hacerlo y sé que algunas veces ya he vertido en palabras parte de lo que pienso sobre esa herida siempre abierta que es el periodismo en la Argentina.  

El momento es malo y bueno al mismo tiempo. Es bueno  porque por suerte nos encontramos en un momento de reivindicación de la democracia con un gobierno nacional y popular; donde las palabras como república y cambio entre muchas otras, dejan, lentamente,  de ser apropiadas por la derecha y  el neoliberalismo y esa cosa amorfa que se define vagamente como “el mercado”. La famosa “grieta” inventada y fomentada también por los medios (generalmente los medios hegemónicos) parece que siempre está al acecho y generando nuevas posibilidades de rating que ayudan a no pensar mucho (otro distintivo de los medios de derecha y otra buena posibilidad de hacer con que la balanza penda a favor de las cabezas poco entrenadas). La “grieta”, alguien dijo en realidad se llama “lucha de clases” y esa aun no fue saldada. 

Otras veces, como planteaba, me he ocupado de esta trama cansadora que son los  medios periodísticos en la Argentina. Y son cansadores porque expresan monolíticamente los intereses de clase de quienes los gerencian; a saber los Magnetto (Clarín) o los Aguier (La Nación) y algunos otros como el grupo América, radio Mitre, Cadena 3 y todo lo que involucra el pensamiento de los que usufructúan de los negocios multimillonarios de la “tierra arrasada” macrista.

Casi todo está de ese lado de la barricada virtual que divide las aguas del pensar (si se lo puede llamar así) informativo.  Y de éste; del lado del pueblo; ¿qué queda? De hecho poco. Poco pero consistente. C5N tal vez sea la máxima expresión de un canal armado y pensado para mostrar la otra cara. La TV Pública que se está (nuevamente!) rearmando. Ahora estos canales pasan a ser oficialistas. Crónica TV no está muy claro en qué equipo juega. Sus editoriales del fin de tarde con “el pelado” y otros periodistas que para mí hacen  “agua” representan mas bien lo que se da en llamar la TV basura o siendo más suaves,  “amarilla”; que algo bien montado y competente para ese horario. La seducción por el sensacionalismo es lo que más se torna notorio en ese canal.  Del lado de la anti patria, infelizmente,  están casi todos los otros. Los Feinmann, los  Majul, los  Leucos, los  Lanata, etc…. y sus canales omnipresentes, con algunos presentadores que hablan con la población casi como si su QI (el de los televidentes) fuera insignificante. El bombardeo mediático hace mella y ella se nota.

De cualquier forma, como todo lo referido arriba es irrecuperable hasta que no hayan leyes estrictas sobre un mínimo de verdad y ética en lo que tiene que ver con la información en la Argentina voy a centrar mi “puntería” o mis críticas a un medio que viene siendo un salvaguarda institucional y  una de las pocas voces a favor del campo popular: C5N.  No estoy conforme con la reiteración constante de ejemplificar al mal con el mal y apoyarse en ediciones donde como Darío Grandinetti dijo en una entrevista se les acaba dando entidad a gente de quinta que ya la tuvo demasiado en el pasado y que no merece que se le siga “dando bola”. En esa andanada de tontería mediática hay dos extremos; uno se llama Lautaro Maislín y el otro el casi gentleman del periodismo militante que es Víctor Hugo Morales.

Los dos, de alguna forma hacen lo mismo, solo que Maislín es el peón de ese juego y Morales un alfil o una torre. Maislín pone la cara para ser bofeteada por hordas de gorilas y fachitoides/as de todo tipo y a veces uno se pregunta por su sanidad mental (de Lautaro Maislín) .

Una vez agarré un momento en que trataba de entrevistar a vecinos de Buenos Aires en una posible convocación para un “cacerolazo” macrista anti cuarentena (que fue un estruendoso fracaso) y cuando le preguntó a un pibe que venía trayendo de pasear a dos caninos; el muchacho le dijo que él era kirchnerista y estaba de acuerdo con las medidas tomadas por el gobierno pero que eran  forros  como él que le daban relevancia al hacer la propaganda que esas decenas de fachitos querían. Me pareció que el muchacho “le cantó la justa”. Estuvo muy bien, amén de la forma de decirlo pero que a veces funciona mejor que mucho miramiento. Víctor Hugo ejemplifica constantemente con esos nombres apátridas del anterior (des)gobierno que yo prefiero omitir para no ensuciar la nota. ¿Para qué? Lo que habría que hacer es comenzar de una vez por todas a ir atrás de ellos para que paguen algo de las mil tropelías que hicieron y siguen haciendo contra la República que ellos decían defender tanto.

Y en eso es de lamentar que el gobierno pareciera ir muy lento, casi parando. ¿Y la ley contra las grandes fortunas?: ¿Cuándo sale?. ¿Y la intervención en la Justicia, para que deje de ser todo menos Justicia?. ¿Y la prisión que siguen teniendo algunos militantes del campo popular?. ¿Y la derogación de la concesión de domiciliaria para represores?... en fin; la lista es larga… la política del “paz y amor” del presidente contra los Magnetto, Saguier, Roemmers, Rocca, etc. no puede dar cierto porque ellos no profesan  de esa Argentina unida que es el estribillo de campaña de Alberto Fernández. Tampoco va a servir de nada que lo vuelva a sentar de su lado derecho a Rodríguez Larreta en las cadenas nacionales, principalmente  después del asesinato (porque fue eso) de Ramona Medina, a quien, junto a gran parte de la población de la Villa 31 se le negó el agua. Nada más, amigos, ¡que el agua!. Un bien que no se le puede negar a nadie. Mucho menos en tiempos de pandemia. Mucho menos en tiempos de “poner el hombro”. C5N, claro, tiene sus buenos analistas sociales y políticos, como Iván Schargrodsky  y Julian Guarino… pero eso de dar en la misma tecla ya no sirve. Faltan ingredientes y esos los tiene que buscar el buen periodismo. Un periodismo que no canse. Un periodismo que tendría que “cobrarle” más a este gobierno, que sigue siendo nacional y popular, que sigue con su mirada inclusiva pero que está caminando lento, muy lento en las reformas estructurales, que, dentro de la ley y la institucionalidad, el país está demandando.

 

 

 

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