¿Cómo controlar la pandemia informativa?

SANTA ROSA 08 de abril de 2020 Por Franco Sarachini
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por Franco Sarachinifrancos sarachin

 

Si bien las fake news (noticias falsas) representan uno de los desafíos centrales contra los que combate el periodismo actual, en épocas de pandemia, ésta ha alcanzado también a la información. La divulgación de datos veraces, consignas fehacientes y construcción de materiales informativos de calidad deberían ser la premisa no solo ahora sino siempre, pero es cierto que la responsabilidad que recae en las manos del periodismo por estos tiempos es aún mayor. 

Las audiencias tanto televisivas como gráficas, radiales y cibernautas demandan mayor instantaneidad que la normal, un seguimiento pormenorizado segundo a segundo del avance del coronavirus en lo local, regional, provincial, nacional e internacional. Y tanta es esa necesidad que a veces hasta parece una paranoia social. Frente a ello, muchas veces los medios de comunicación y las redes sociales auspician con irresponsabilidad, difundiendo audios de WhatsApp, cadenas de mensajes y rumores sin sustento oficial. 

Una de las clasificaciones de las fuentes de información que enseñan en periodismo tiene que ver con las oficiales y las oficiosas. Las primeras emiten información chequeada y confirmada, siendo siempre el responsable un organismo, una institución o una persona que estuvo ligada directamente al suceso en cuestión. Las oficiosas, en cambio, surgen generalmente de trascendidos. Son el eco de rumores o datos noticiosos que no tienen aún un sustento concreto. Y cuidado…eso no quiere decir que sea mentira o que luego esa información se transforme en oficial cuando se confirme. Pero hasta mientras, no cuenta con esa rigurosidad. 

Desde el comienzo de la pandemia del COVID-19 a nivel internacional, tanto la Organización de Naciones Unidas (ONU), como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las Secretarías de Prensa de los Estados Nacionales y Provinciales y/o Regionales han pedido expresamente que desde los medios de comunicación se actúe con responsabilidad, difundiendo sólo lo proveniente de fuentes oficiales. Contrariamente, algunos, en su eterna búsqueda de las primicias y el posicionamiento tanto de un medio como de su propio nombre, hacen caso omiso a ese pedido contribuyendo a otra pandemia que provoca caos social y genera miedo sin necesidad alguna: la infodemia. 

“Se trata de una amenaza que no se limita a la comunidad sanitaria. La desinformación por Internet afecta a muchos ámbitos, desde la política hasta el cuidado de los hijos, y supone uno de los mayores problemas de nuestro tiempo. En relación con la actual emergencia de salud pública, la desinformación puede obstaculizar la lucha contra la enfermedad y su contención, con consecuencias que pondrán en peligro la vida humana”, indica una columna de opinión escrita para diario El País por Tedros Adhanom Ghebreyesus, director General de la OMS, y Alex Ng, vicepresidente de Tencent Healthcare, y miembro del grupo consultivo técnico sobre salud digital de la OMS.

Es por eso, que desde el comienzo del coronavirus en China, la Organización Mundial de la Salud no ha dejado de trabajar constantemente con gobiernos, investigadores y científicos, buscando combatir la desinformación. “En su calidad de principal organismo internacional en materia de salud, la OMS utiliza su web y sus plataformas de redes sociales para difundir por todo el mundo información de salud pública pertinente. Las empresas de redes sociales están en la primera línea de acción frente a esta amenaza a la información, y algunas de ellas, como Google, Facebook, Pinterest, TikTok, Tencent, están prestando su apoyo”, explican en la mencionada columna.

Y agregan: “Google ha lanzado una Alerta SOS con la OMS para que sea más fácil acceder a nuestros recursos sobre el coronavirus en su motor de búsqueda. Por ejemplo, consejos de seguridad, información reciente sobre la respuesta al brote, recursos técnicos y las últimas entradas en la cuenta de Twitter de la OMS. Los vídeos de YouTube, plataforma propiedad de Google, en los que se pretende ofrecer información sobre el coronavirus aparecen ahora con un enlace (banner) para que los usuarios accedan al portal web de la OMS. Del mismo modo, si se introduce el término coronavirus en la función de búsqueda en Facebook, el primer resultado alienta a los usuarios de la mayoría de los países a consultar el sitio web de la OMS para obtener la última información sobre el virus. Al mismo tiempo, los expertos en redes sociales de la OMS trabajan las 24 horas del día para divulgar información objetiva, en varios idiomas, que el público interesado puede intercambiar para mantenerse informado correctamente y para que los bulos y los rumores no sean la única fuente de información disponible”.

Con la misma premisa de hacerle frente a la infodemia, desde el Gobierno Nacional lanzaron el pasado domingo una plataforma llamada CONFIAR. La misma pertenece a Télam, la Agencia Nacional de Noticias, y fue diseñada puntualmente para combatir los informes maliciosos, poco confiables o simplemente falsos. 

En su confección pueden diferenciarse tres espacios con una finalidad bien concreta cada uno. El primero lleva por nombre “Verdadero/Falso” y es una seguidilla de imágenes con textos que plantean las principales dudas frente al COVID-19 y los cuales debelan si son certezas, falacias o conjeturas apresuradas cuando uno hace click sobre las mismas. 

El segundo espacio se llama “Fake News” y se trata de una guía de identificación de noticias falsas para realizar antes de compartirlas por WhatsApp o cualquiera de las otras redes sociales como Facebook, Instagram o YouTube. 

El tercero es una “Caja de Herramientas”, con imágenes para interactuar y bloques donde introducir fotos, videos, mapas, metadatos exif, fuentes, y extensiones de Chrome con el objetivo de dilucidar si la información que se está brindando en un link de internet o un medio de comunicación es confiable o no. 

Por su lado, el Gobierno de Córdoba también emitió comunicados al respecto, recomendando cuestiones básicas para evitar la propagación de la infodemia. Dentro de las mismas se encuentran “generar hábitos de consumo de información responsables, elegir pocas fuentes y mantenerse actualizado, chequear las fuentes de la información, no creer todo lo que circula en las redes o llegue por WhatsApp, no compartir cadenas de texto o audios generados por personas, organismos o instituciones que no conozca y desconfiar de los contenidos que apelen a la emoción para generar impacto”.

Asimismo, destaca como fuentes de información confiables a la Organización Mundial de la Salud, los Ministerios de Salud, las Universidades Nacionales y los Centros Públicos de Investigación y Medicina. 

Luego de esta seguidilla de consejos, lo que se pretende remarcar es no solo la responsabilidad que recae sobre los comunicadores que pertenecen a medios, sino también que se entienda todos podemos ayudar a detener la infodemia no propagando las famosas cadenas de WhatsApp ni los audios de personas que dicen ser profesionales y de lo cual no tenemos la certeza. 

Es lógico que se viva una situación de miedo, pánico, angustia, desesperación, ansiedad. El contexto actual así lo propicia. Pero que ello no nos imposibilite detenernos a razonar antes de compartir una “noticia”. 

A no desesperarse, que los equipos de prensa de todos los organismos oficiales y los medios de comunicación trabajan constantemente para acercar información. No hay que caer en la tentación de volverse generador de contenidos oficiosos o compartidor compulsivo de noticias o cadenas sin antes chequear su verdadera procedencia. 

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