Una mirada feminista desde Calamuchita (Primera parte)

SANTA ROSA 11 de marzo de 2020 Por Diario Tres
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por Franco Sarachinifrancos sarachin

El feminismo se ha instalado fuertemente en la agenda pública sobre todo después del 2015, cuando el #NiUnaMenos ganó territorio no sólo en los medios de comunicación sino también en el debate social. La lucha de las mujeres no es nueva, pero la visibilización de los femicidios, la perspectiva de género, la construcción de las nuevas identidades, la ruptura de los cuerpos no binarios, y la puesta en jaque del heteropatriarcado han sido las fichas que han movido ampliamente el tablero, haciendo tambalear los privilegios de ser hombre. 

A pesar de ello, aunque se hayan generado cambios sustanciales e iniciado caminos sin retorno, hay hechos concretos que siguen representando un desafío más que importante. Las mujeres siguen siendo asesinadas brutalmente, el acoso laboral sigue siendo una constante, las diferencias entre hombres y mujeres aún son muy marcadas, la estigmatización del género femenino continúa instalada y el acceso a derechos es una brecha que sigue sin disminuirse. 

En medio de todas estas transformaciones, las mujeres siguen luchando por construir una sociedad distinta, utilizando para ello diversas herramientas. Algunas desde sus casas, otras desde la calle. Algunas desde las decisiones políticas partidarias, y otras desde las organizaciones, grupas o movimientos sociales. El feminismo es un colectivo de distintas miradas que muchas veces se hace llamar feminismos, ya que no es uno solo sino que son muchos con apreciaciones dispares.

Buscando justamente una amplitud de voces es que para estas columnas se han convocado a mujeres con oficios y profesiones diferentes, de varios puntos de la región, tratando de armar un rompecabezas entre todas respecto a sus consideraciones para con el feminismo (o los feminismos) y los cambios que se han ido generando en Calamuchita. 

Dos preguntas han sido las disparadoras de este ciclo de columnas que se extenderá durante todo el mes de marzo, reivindicando y dándoles la palabra a ellas, las mujeres, para que puedan expresarse y alzar la voz en cuanto a lo que visualizan como el rol de la mujer y los cambios que se han hecho y los que faltan por transitar en el departamento.

 Carina Mongi (Licenciada en Comunicación Social y Periodista. Trabaja en el Sauce TV y en La Voz del Interior)

Al ser consultada por ambos disparadores, la comunicadora titula sus respuestas con un escrito llamado FALTA, PERO AHÍ VAMOS. “Crecí en un contexto social con un rol muy rígido de la mujer: como objeto, complemento, y atada a su función biológica. En los pequeños pueblos, los mandatos parecen aún más arraigados: están para seguir, no para cuestionar. 

Cuando la asimetría lejos estaba de ser visible, como pude, fui sacándome la mochila de los mandatos que no me representaban y marcaban un camino que yo no quería seguir. En ese tiempo, los celos avalaban los `crímenes pasionales’, todavía ni asomaba ni la palabra ni el concepto de femicidio”, responde a cómo vivió y vive el feminismo. 

Y agrega: “Pasaron un par de décadas nada más, y hubo avances importantes. El diario en el que trabajo, por ejemplo, acaba de lanzar `La Voz 50-50’, un proyecto cuya meta es equiparar las fuentes femeninas con las masculinas, que en la actualidad se llevan el 80% de las consultas. 

Falta mucho, pero ahí vamos, deconstruyéndonos a cada paso, con la ayuda de la generación de nuestres hijes, que crecieron en un contexto en el que no se cuestionan las diferencias. Naturalizaron que la mujer debe tener idénticos derechos y obligaciones. Las que llegaron para encabezar la revolución y que aceleraron los cambios, que no llegarían con un feminismo “domesticado”. 

Y sí, falta un largo camino. Mientras pensaba en esta reflexión, en casi 24 horas, se conocieron dos femicidios más en nuestro país. Claro que falta, pero un poco menos”.

 

Por su parte, Silvina, participante de la Red de Mujeres de Calamuchita, activista lesbiana y transfeminista, manifiesta que para ella “el feminismo es revolución, es equidad, es luchar contra las relaciones de opresión en todas sus formas, es poner a las mujeres y todas las disidencias en relieve y a la par de todes. Es entender que el patriarcado está naturalizado y hay que bajarlo, concientizar a todes para que deje de haber injusticias, discriminaciones, abusos sexuales, psicológicos, y por sobre todo, crímenes de odio como son los femicidios, travesticidios, lesbocidios y todos los que son motivados por odios culturales machistas”.

Silvina cuenta que está en el Valle desde 2015. “Cuando llegué, empecé a participar en las distintas grupas de mujeres, la palabra aborto no era ni mencionada y se tenía miedo al debate. Hoy decimos ILE, Interrupción Legal del Embarazo, o IVE, Interrupción Voluntaria del Embarazo, hicimos un gran paso, nos falta mucho, hicimos charlas de cómo abortar en casi todos los pueblos. También hicimos talleres ESI en las escuelas con el tema del amor romántico, un tema que siempre se trabajó en el Valle. Es impresionante cómo la mayoría de las niñas y niñes de los pueblos son abusados de forma sistemática por sus familias, por sus padrastros, hermanos, tíos, familiares directos, y cómo le cuesta a la escuela y a las comunas entender que no son problemas familiares, sino niñes que están sin la protección del Estado, niñes que están siendo abusados y el Estado los está abandonando todos los días. Si pensamos en la SeNAF (Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia), actúa según la familia, no le cree a las mujeres cuando le dicen que son violadas ni atiende los casos de abusos infantiles con rapidez y objetividad. Cada caso que llevamos lo desconoce y no actúa; solo actúa sobre el perjuicio de otras mujeres. Y el Juzgado de Río Tercero también nos tiene en el abandono, descreyendo de las denuncias de abusos y violación, sin tomar declaraciones en cámara gesell a les niñes que dicen que son abusades, hostigando e investigando a las que denuncian en vez de investigar a los agresores violadores abusadores”.

Opina que “desde el Poder Ejecutivo y Judicial estamos al horno en Calamuchita. Desde lo Legislativo también, porque no se cumplen las leyes mínimas de ESI en las escuelas, porque creen que con una o dos jornadas por año cumplen, cuando la ley es transversal en todos los contenidos que se dan en la escuela. Nos tienen abandonadas (…). Y si alguna mujer sufre violencias en su hogar, no tienen a donde recurrir para pedir asesoramiento legal en los pueblos, no hay trabajadoras sociales para asesorarlas ni planes de contención. Sí, nos falta un montón en el Valle. Ya llegarán las olas de feminismo y nos van a empapar con más equidad y empoderamiento para todes. Tenemos que tomar más conciencia para presionar a estos poderes (comunas, SeNAF, Juzgado de Río Tercero, escuelas, hospital) que hagan su trabajo como las leyes ya lo mandan, y conseguir nuevas leyes que nos den más garantías”.

 

Esta semana se conmemoró un nuevo Día Internacional de la Mujer y dentro de las muchas actividades desarrolladas en Calamuchita, una muy convocante fue la que se llevó a cabo en Villa Ciudad Parque. Allí, el Grupo de Organización del #8M, Mujeres Autoconvocadas y el colectivo LGBTIQ+ de Calamuchita, emitieron el siguiente comunicado:

“Hoy 8 M. M de mucho, M de movimiento y de multitud de mujeres que nos mostramos como queremos. Y deseamos, exigimos este 2020 ser vistas, ser reconocidas como trabajadoras. Porque el orden del mundo tal como lo conocemos, -capitalista, patriarcal- asigna al lugar del trabajo de ama de casa como un no trabajo y, por lo tanto, no lo paga y, si no lo paga, no lo reconoce como tal. Por este mecanismo se vuelve un trabajo socialmente invisibilizado. Pero ¿alguien de uds. conoce, ha visto alguna vez, una mujer desocupada?

La mujer desocupada no existe porque como mujer nos son asignados una serie de trabajos tales como: la crianza de las crías, el cuidado cotidiano de sanos y enfermos, pequeñxs, jóvenes y mayores; trabajos tales como buscar el agua para el hogar, cocinar, lavar ropa, pisos; planchar, ordenar, tender las camas, guardar la ropa, limpiar los vidrios, los muebles; trabajos como “hacer las compras”, ir a la farmacia, al súper, a la carnicería, a la panadería, a la verdulería, a la ferretería, pagar los impuestos, la librería para las fotocopias y los útiles escolares…uds completen la lista. Ahhh pero no olvidemos que también y por la misma no paga, nosotras trabajamos administrando los tiempos y los recursos de cada “hogar”.

Así, el trabajo en casa de cada una, sostiene y reproduce el orden social desigual que habitamos.

Hoy 8M. M de Muchas Mujeres en Movimiento, Marchando y siendo Mas con las disidencias.

M que quiere y exige nuevas masculinidades. Para que cuando las crías queden al cuidado de ellos, no digan “hoy nos toca hacer de niñeras”. Que las M sean de mimos y no de maltratos.

Hoy 8M queremos igualdad de derechos como mujeres trabajadoras asalariadas. Porque en un capitalismo altamente tecnologizado, sólo el 6% de los puestos de dirección de las empresas del sector de las TICs son ocupados por mujeres.

Somos Multitudes de Mujeres demandando la desnaturalización de las jerarquías de género que nos dejan afuera.

Muchas Mujeres en Movimiento construyendo, hilando, tejiendo, sembrando, luchando por nuevas formas de vivir en libertad y pluralidad”.

 Como hemos comenzado a ver y tal cual lo adelantábamos al inicio, el feminismo tiene muchas visiones que construyen distintos feminismos, cada uno con una lucha y una mirada particular. Este segmento que se extenderá durante todo marzo tendrá la misión de dar cuenta de esas diversas construcciones que se conjugan diariamente en Calamuchita y van marcando el camino del futuro en la región. 

 

Diario Tres

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