Spinetta y la poesía del rock II

SANTA ROSA 06 de febrero de 2020 Por
GRAN ANGULAR
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¿Quién resistirá cuando el arte ataque?

                                                                   L. A.  Spinetta

Todo fue en verano. Las dos fechas entrelazadas, las de su nacimiento (23 de enero de 1950) y su fallecimiento (08 de febrero de 2012) acontecieron en esa estación. ¿Podría ser interpretado de algún modo? En sus letras aparece muchas veces la palabra enero, verano, calor… pero Spinetta es las cuatro estaciones, la ciudad de Buenos Aires, el olor a lluvia y los atardeceres con olor a plátanos otoñales. Prometí terminar esta secuencia spinettiana con canciones un poco mas actuales en el tiempo que aquella del primer disco ( Plegaria para un niño dormido, Almendra, 1969). Hoy voy a trazar algún paralelo y diferencias entre dos letras; casi imposible esta elección pero, ¡ahí van!: 

La bengala perdida (Tester de violencia, 1988)

Comenté en la entrega anterior que en cierta forma el repertorio del flaco se va sofisticando y que las letras del comienzo van dejando paso a metáforas más cargadas de referencias y de alguna forma siendo más surrealistas. Hay ejemplos aun más radicales como Diganlé (Spinetta – Jade “Madre en años luz”, 1984) pero elegí este tema porque me parece completo en lo que tañe a los otros tópicos que quiero  “mostrar” o ilustrar: uno es el dato histórico que en este caso tiene que ver con el de un hincha de fútbol (Roberto Basile) que es herido de muerte por una bengala disparada desde la tribuna contraria. Spinetta “arma” su letra desde una mirada conceptual que el artista maneja un poco en toda la obra de este álbum, justamente pensando la violencia (algo lamentablemente siempre muy presente en la génesis argentina).  Lo interesante de la letra es ese “mix” que depende de múltiples interpretaciones:

Su jeep no arranca más

ni siquiera un milagro lo haría salir

del barro no volverá 

Adentro queda un cuerpo

la bengala perdida se le posó

allí donde se dice gol.

 

 

El comienzo de La bengala… alude al hincha que deja de vivir (su jeep no arranca más) y a la cancha de fútbol (adentro queda un cuerpo / la bengala perdida se le posó / allí donde se dice gol). Es una interpretación, claro, la mía, pero parece que todo está ahí. La fuerza de las palabras sumada a la calidad sonora hace que La bengala sea una de las composiciones más bellas de Luis Alberto. Y parece que Spinetta crea un flash – back con la letra; un retorno al pasado del protagonista: 

(…)  Después volvió el amor

al llegar un verano él se enamoró

tuvieron un lindo gordi (…)

En definitiva Spinetta nos dice que la persona muerta puede ser un hermano; alguien con pasiones, ideales y deseos como cualquiera de “nosotros”. El hincha opuesto, el contrincante, el rival no puede ni debe transformarse en un enemigo. Y esto vale para todo y para todos los deportes. Y después la frase o versos más conocidos de todos: 

Por un color, solo por un color

No somos tan malos, ya la cancha estalla en nada…

Y tal vez este vuelo poético del flaco una vez más, donde la referencia no es solo la muerte del hincha sino, de alguna forma, la de todos: 

Sin darme cuenta voy cayendo en cruz hacia el cenit

El cielo ya no tiene mis pies

Y la espiral que me habrá de llevar

No es mejor que todas estas vueltas que di

Mirando un amanecer / mirando un amanecer (…)

 

Jardín de Gente  (Spinetta y los Socios del Desierto, 1997)

En dirección opuesta (aunque hasta cierto punto) se encuentra este Jardín de Gente. Como comenta Cecilia Flachsland en “Flores de septiembre”: En la obra de Spinetta la realción entre arte y política nunca es directa. Aunque sus canciones están atravesadas por la época en que fueron creadas, funcionan de manera autónoma y exigen no quedar encapsuladas en sus condiciones de producción. Spinetta tiene la capacidad de crear otros mundos  (Luis Alberto Spinetta, partituras y cancionero, INAMU Min. Educación, 2015). La reflexión que me merece este comentario (y el resto va por mi cuenta) es que el encapsulado le sirve a Spinetta (y le sirve muchas veces al artista) para no ser reprimido por el régimen oscurantista de turno; en el caso es de lo que se valió para no ser “descubierto” durante la última dictadura cívico-militar (1976/83). Hay muchas canciones que vendrán después y que se pueden adscribir en estos tópicos más políticos del flaco. Maribel se durmió, es uno de esos ejemplos de un tema del que se puede desprender que la Maribel del título puede ser el nombre de una desaparecida. También, en Enero del último día (también de Tester) esa parte de la letra donde dice; se le cae el diario al abrazarla / por suerte lo olvida / por suerte lo olvida / y es que los están buscando / por todos lados / “nena que te estoy perdiendo” / y enloquecidos corren / por suerte es enero y hay como un aire extraño (…). Puede ser una persecución política pero también puede ser simplemente (como parece) una canción de amor.  En el caso de “Bosnia” ya la alusión a la famosa guerra de la ex Yugoslavia es muy clara pero en este Jardín de Gente encontramos una referencia a la globalización capitalista.

Alguien debió conservar y cuidar con amor este Jardín de Gente

Eso es lo que nunca será

¿Cómo harás para ver y aliviar el dolor en el Jardín de Gente?

Algún acuerdo en tu alma tendrás

Y ya no sé si amanece o veo el cielo

Como un gran collage

Estás ciego al creer que podrás evitar este Jardín de Gente

Con dinero no se inventa el amor

Ya te hartaste de frutos y peces y panes que comes sin suerte

Y el andén espera por mí 

¿Y  que dirás cuando termine el bocado de tu propia flor?

Spinetta le habla a un capitalista,  un ser utópico que podría ser cualquiera al servicio del neoliberalismo o de sus secuaces. Su blanco es el sistema como un todo, la destrucción del planeta por la voracidad capitalista. Al final el flaco dice en una voz en off, casi como un mini-manifiesto: “El collage de la depredación humana”. Nada que agregar.

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